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    Micromachismos navideños en el siglo XXI

    En estas fechas nos enfrentamos a una multitud de estereotipos rancios y sexistas que inundan tanto la televisión como las calles, y, cómo no, las inocentes cartas a los Reyes Magos de l@s más pequeñ@s de la casa.

    Son precisamente ell@s un@s de los grandes sufridor@s de estos micromachismos, empezando por los catálogos de juguetes tan ansiados y esperados desde primeros de diciembre.

    Hoy nos gustaría contaros que las cosas han cambiado, que efectivamente en el siglo XXI, no hay diferenciación de género para los juegos y juguetes. Vemos por ejemplo en el catálogo de Carrefour, que ha decidido no poner casi personas en sus catálogos, que los niños cocinen. Sí, los niños también juegan a cocinar, y nos preguntamos ¿no será porque es una profesión en la que muchos hombres destacan por su valía detrás de los fogones? No vemos niños disfrazados de enfermeros en el catálogo de El Corte Inglés vemos, sin embargo, niñas con muñecos de bebés simulando ser unas perfectas mamás en miniautura y niños y jóvenes emulando al soldado universal con armas de juguete y una gran sonrisa que, por qué no decirlo, nos hiela por dentro. ¿De verdad alguien puede pensar que el reparto de tareas y la conciliación familiar va por el buen camino si desde pequeños estamos marcando su comportamiento futuro? Los niños no juegan con muñecas, las niñas no juegan con coches. Hay gente, empresas, a la que todavía esta norma no escrita no le entra en la cabeza, como a los creadores del catálogo de Imaginarium que han obviado los estereotipos, que creíamos de antaño, para incluir niñas disfrazadas de bombera o niños jugando con muñecas.

    Niños y niñas de distintas edades, razas y etnias presentan una imagen heterogénea y, desde luego, más realista.

    El premio al juego retrógado se lo ha llevado el famoso “Party and Co. Ellas Ellos” de Diset.

    Un juego de mesa para mayores de 16 años que reúne más estereotipos de los que ni si quiera somos capaces de imaginar: cómo ponerse una crema anticelulítica o cómo pintar un aumento de pecho para ellas; para ellos algo que requiera mayor concentración: pintar como “marcar paquete”.

    No es una inocentada, no, aunque el 28 de diciembre nos quede cerca.

    Pasamos de los juegos, juguetes, regalos y lo que de ello deriva, la educación de niños, niñas y jóvenes a nuestra propia educación. La de jóvenes, no tan jóvenes, personas adultas, maduritos y maduritas que llegan a la cena de Nochebuena, Nochevieja o Reyes se sientan, comen, brindan y se van por donde han venido. ¿Quién suele encargarse en el 90% de los hogares de la preparación y organización de estas comidas familiares? Las madres. ¿Quién sabe si uno es alérgico a la cebolla, vegano o no le gustan las aceitunas? Las madres ¿Quién anda corriendo de un lado para otro, se pierde las conversaciones, come los restos que han quedado entre que sacaba los huevos cocidos y acababa de hacer los langostinos? Las madres. Las Locas del coño  han presentado estas navidades un producto estrella que revolucionará los encuentros familiares de toda España, “El sentador de madres” , una acción que de forma irónica nos recuerda lo que ellas hacen y lo que l@s demás hacemos.

    Otro de los grandes del sector de la alimentación se ha sumado estas navidades a la reivindicación de que quienes hacen la cena también merecen disfrutarla. De una manera más suave y emocional, pero también con su toque de cruda realidad, Nestle nos presenta esta misma situación en “La otra cena”.

    ¿Nos traerá el año que viene avances en materia de igualdad? ¿Podremos ir desechando estos micromachismos de nuestro día a día? Y lo más importante de todo, ¿se sentarán, de verdad, nuestras madres y disfrutarán de la cena?

    Todo esto lo sabremos a partir del año que viene.

    Felices fiestas y Feliz año nuevo.